Durante un día de clases, Misako siente la mirada insistente de su hijo Majime y termina siendo arrastrada por él al baño de la escuela, donde él la somete sexualmente sin importarle el lugar. Desesperada por frenar la descontrolada lujuria de su hijo, Misako intenta mejorar su relación con su marido, casi siempre ausente por trabajo, con la esperanza de que Majime respete el vínculo familiar. Sin embargo, su plan fracasa: frente a su esposo dormido, Majime vuelve a tomar a su madre por la fuerza, mientras el cuerpo de Misako, a pesar de su resistencia inicial, comienza a responder y aceptar con placer lo que su hijo le hace.







