Después de una noche reveladora, Eurie comprende la verdad: los habitantes de la ciudad de Tengetsu la confunden con un robot sexual. En realidad, ella es una chica modificada, diseñada para cazar monstruos y resolver los misterios que acechan la ciudad. Su objetivo no es satisfacer deseos ajenos, pero cada intento por aclarar su identidad termina en fracaso.
A pesar de sus protestas, los residentes insisten en tratarla como un objeto de placer. Cada misión la arrastra a situaciones incómodas y sexualmente explícitas, desde ser utilizada por un desconocido tras quedar atrapada en una pared hasta ser acosada por miembros del club de karate o manipulada en el baño de hombres.
Mientras lucha contra criaturas peligrosas, Eurie debe enfrentar un desafío aún mayor: convencer a una ciudad entera de que no es un juguete, sino una cazadora. Pero entre la incredulidad de los demás y su propia vulnerabilidad, la línea entre su propósito real y la percepción ajena se desdibija.







