Tras regresar a la casa de sus padres después de mucho tiempo, el protagonista se ve envuelto en una situación insoportable desde el primer momento. Su hermana mayor Megumi, una chica morena de piel bronceada y actitud provocadora, lo molesta mostrándole sus bragas frente a sus ojos. Por otro lado, su hermana mayor Ayā, de aspecto dulce y amable, lo consuela pero también le exhibe su vagina sin pudor alguno. Acorralado por las insinuaciones y provocaciones sexuales de sus dos hermanas, el protagonista confiesa que ya no puede soportar más la tensión y está al borde del límite.