La convivencia entre Hazama y Akane empieza a parecer cada vez más la de una pareja que vive junta: él rechaza invitaciones para beber después del trabajo y vuelve temprano a casa mientras intenta disimular ante sus compañeros sus sospechas sobre la presencia de ella. Al llegar, encuentra a Akane ya en casa, preparando la comida con uniforme y delantal. Después de cenar, mientras ella come postre, Hazama comenta que podría subir de peso, lo que la hace preocuparse y pensar en hacer dieta. La escena termina con ambos entrando en una dinámica más íntima y de confianza dentro de su vida cotidiana compartida.